Los globos aerostáticos nos recuerdan esa época en la que los viajes eran largos y pausados, en la que disfrutar el trayecto hacia tu destino era casi tan importante como llegar a él.
Por su belleza escénica y romanticismo, los sitios que reunimos en esta lista son perfectos para revivir esa era. Tú solo tendrás que relajarte y dejarlo todo a merced del viento.

Capadocia, Turquía
¿Te imaginas volar por encima de chimeneas construidas por las hadas? Eso es lo que te espera en los tours tripulados por Capadocia, región central de Turquía cuyas inusuales formaciones rocosas se deben —según la leyenda— a la labor de diminutos seres alados. Subirás al globo antes del amanecer y verás cómo los primeros rayos de sol iluminan los acantilados, tiñéndolos de blanco, naranja o rojo. También verás desde las alturas el Museo al Aire Libre de Goreme, un espectacular complejo de casas subterráneas —estas sí— construidas por la mano humana.

Foto por Mar Bocatcat en Unsplash

 

Monument Valley, Estados Unidos
Seguramente has visto las montañas de este parque nacional entre Utah y Arizona como escenario de fondo de muchísimas películas de vaqueros, sin embargo, admirarlas desde los aires te hará sentir que apenas las descubres. Te vas a sorprender cuando sobrevueles sus mesetas rojas y altos espirales de piedra, esculpidos por los elementos a lo largo de millones de años. Toma en cuenta que los ascensos se realizan antes del alba, por lo que conviene agendar una noche de hospedaje previa. Opta también por una caminata por el desierto en compañía de un explorador de la etnia navajo. ¡Te contará muchas leyendas del lugar!

Teotihuacan, México
Disfruta la Ciudad de los Dioses desde la perspectiva del mismísimo Quetzalcóatl con los recorridos que despegan desde el globopuerto de San Juan Teotihuacan: podrás admirar la traza monumental de la urbe, y te sorprenderás cuando descubras al sol bañando las pirámides con su luz. Durante tu vuelo te darán una copa de vino espumoso para brindar por un nuevo día, y para cuando vuelvan tus pies a la tierra ya te estará esperando un desayuno en el punto de partida. Puedes complementar la experiencia con una visita a la zona arqueológica o un recorrido en bicicleta.

Foto por Chinh Le Duc en Unsplash

 

Bagan, Myanmar
Dicen que en esta antigua ciudad del sureste asiático hay más de 2 mil templos… si tienes ganas de averiguarlo, la mejor forma de hacerlo es volando en globo aerostático. Al igual que en otras partes del mundo, tu viaje comenzará durante las últimas horas de la noche, pues la atmósfera aún es fresca y es más fácil ascender (además, aquí hace muchísimo calor, más vale elevarse cuando el sol aún es amable). Verás los campos y bosques cubiertos por una capa de neblina, solo interrumpida por las agujas de cientos de templos budistas. Al no haber un puerto establecido, las posibilidades de aterrizaje son muchas: desde un campo de cultivo hasta las inmediaciones de una aldea.

Serengeti, Tanzania
La aventura comienza incluso antes de abordar la canastilla del globo, pues deberás salir de tu hotel hacia las últimas horas de la noche: este es el momento perfecto para divisar algunas especies animales de camino a esta reserva de la vida silvestre. Te elevarás con el amanecer y entonces dará comienzo el safari aéreo, durante el cual verás la sabana africana en todo su esplendor, tapizada por las grandes manadas de ñúes, cebras y antílopes que ahí habitan; asegúrate de traer contigo un lente fotográfico con zoom, pues nunca se sabe qué animal pueda aparecer bajo tus pies. De regreso en tierra firme, serás recibido con un desayuno servido a mitad de la planicie. ¿Como de novela de aventuras, no?